Aunque todo el mundo conoce las fiestas y la basílica del Pilar, pocos saben que dentro hay una bomba expuesta y que Zaragoza guarda muchos secretos más
Zaragoza es una ciudad que no deja de sorprender a quien la visita. Ubicada en el corazón de la comunidad de Aragón, España, es un destino que cautiva a los viajeros por su rica mezcla de historia, arte y cultura. Con monumentos emblemáticos como la Basílica del Pilar, una joya del barroco español que domina su skyline, y el Palacio de la Aljafería, un edificio islámico que evoca tiempos de convivencia de culturas, Zaragoza ofrece a los visitantes una experiencia única donde el pasado se entrelaza con el presente.
Sin embargo, esta ciudad es mucho más que eso. Zaragoza tiene una vibrante vida callejera, una gastronomía muy rica y además, un montón de secretos más que bien merecen ser descubiertos con un tour guiado por un experto local. Pero, para abrir boca, aquí tienes algunas cosas que seguro que no sabías que estaban en esta preciosa ciudad y que seguro que te animan a visitarla.
1. La Basílica del Pilar y sus bombas inertes
Uno de los hechos más sorprendentes de Zaragoza se encuentra en la Basílica del Pilar, uno de los santuarios marianos más importantes del mundo. Durante la Guerra Civil Española, cuatro bombas fueron lanzadas sobre la basílica, pero ninguna explotó. Dos de estas bombas se exhiben en el interior de la iglesia como un poderoso símbolo de fe y milagro que asombra a quienes la visitan.
2. La Ruta de Caesaraugusta
Zaragoza esconde bajo sus calles modernas los restos de Caesaraugusta, la ciudad romana sobre la que se asienta. Lo sorprendente de esta ruta es la posibilidad de caminar literalmente por la historia, visitando lo que fueron el Foro, el Puerto Fluvial, las Termas Públicas y el Teatro de Caesaraugusta, descubriendo así la importancia de Zaragoza durante el Imperio Romano. No en vano Caesaraugusta fue la única ciudad romana que gozó del privilegio de ostentar el nombre de su fundador.
3. El Patio de la Infanta
En el corazón de Zaragoza se encuentra el Patio de la Infanta, una joya del Renacimiento aragonés y español. Originalmente parte de la casa palacio de Gabriel Zaporta, este patio fue trasladado y reconstruido dentro de la sede central de Ibercaja en 1980. Lo curioso de este lugar es no solo su belleza arquitectónica, sino también su historia de desmontaje, traslado y restauración, una verdadera proeza de la ingeniería y el arte.
4. El Acuario Fluvial
Zaragoza alberga el acuario de agua dulce más grande de Europa. Este acuario, centrado en los ecosistemas fluviales, ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer al detalle los ríos más importantes del mundo, desde el Amazonas hasta el Nilo, observando la fauna que habita en ellos. La diversidad y la forma en que se presenta esta vida acuática resultan sorprendentes.
5. El Tubo es un verdadero laberinto gastronómico
Una de las experiencias más curiosas para los visitantes es perderse en «Los Tubos», el laberinto de callejuelas estrechas lleno de bares de tapas en el casco antiguo de Zaragoza. Cada bar ofrece su especialidad, creando una aventura culinaria donde se puede degustar una amplia variedad de tapas tradicionales y modernas que van desde los champiñones hasta las migas aragonesas.
6. El Museo del Fuego y de los Bomberos
Único en su género, el Museo del Fuego y de los Bomberos de Zaragoza no solo es un homenaje a la valiente profesión de bombero, sino también una exposición interactiva sobre la historia del fuego y su impacto en la sociedad. Lo sorprendente es la colección de vehículos antiguos, equipos y simulaciones que ofrecen una perspectiva educativa y entretenida para visitantes de todas las edades.
7. El Canal Imperial de Aragón
Por último, pero no menos importante, uno de los atractivos turísticos menos conocidos de Zaragoza es el Canal Imperial de Aragón. Esta obra de ingeniería histórica, que data del siglo XVIII, fue diseñada para mejorar el riego y la navegación en la región. Hoy, sus tranquilas aguas y alrededores ofrecen un lugar perfecto para paseos relajantes, ciclismo y disfrutar de la naturaleza, lejos de los circuitos turísticos más transitados.
Foto de Jordi Vich Navarro